| La Plaza de la Revolución |
Después de unos días en La Habana decidimos hacer el viaje más largo primero para después ir regresando paulatinamente a la capital, así que nos tomamos un bus de unas 10 horas y fuimos a Santiago de Cuba, destino obligado si es que se tiene interés en la Revolución Cubana. En la Sierra Maestra de esa provincia es donde se gestó la Revolución, desde allí bajaron la primera vez en el fallido asalto al Cuartel Moncada y también ahí se generó y organizó el segundo intento (con éxito). Visita obligada nocturna: la Casa de la Música (es una de las más auténticas y originales de Cuba).
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| La playa de Guardalavaca, un paraíso |
De ahí nos fuimos a Santa Clara, en la provincia de Villa Clara. Una ciudad joven, con onda, llena de estudiantes, barcitos y con una universidad increíble (vale la pena pasar a verla). El Mejunje, centro cultural de día y boliche (discoteca) de noche, es un lugar que no se puede dejar de visitar. También es interesante ver el tren descarrilado por el Che que dio fin a la Revolución (hoy convertido en museo). Definitivamente podría vivir unos meses en Santa Clara. Desde allí mismo fuimos y volvimos en el día a Cienfuegos, nos pareció lindo pero no tanto como toda la gente dice... quizás si nos quedábamos un poquito más, no sé.
| Las calles de Trinidad |
Debido a la falta de tiempo (nos quedamos con ganas de conocer Guantánamo, Baracoa, Camaguey, Matanzas, entre tantas otras cosas), de Trinidad volvimos a embarcarnos en un viaje largo y nos fuimos casi hasta la otra punta de la isla, a Viñales, en la provincia de Pinar del Río. Es aquí donde se produce más del 90% del famoso tabaco cubano, para muchos el mejor del mundo. Los campesinos venden el tabaco a las grandes empresas como Cohiba, Montecristo o Romeo y Julieta (están obligados a hacerlo) y, por supuesto, se guardan una parte para consumo personal y venta de habanos "artesanales" a los turistas/viajeros como nosotros.
Lamentablemente tuvimos que volver de Viñales a La Habana para tomar nuestro vuelo a México D.F. (esa será otra entrada), pero realmente nos fuimos pensando en el regreso. Cuba es un país mágico, que esperamos no se arruine con la apertura que está experimentando en los últimos años, y especialmente con la reanudación de las relaciones con Estados Unidos. Me dolería en el alma volver a Cuba y verla transformada en Cancún, Playa del Carmen, República Dominicana o Bahamas; por las dudas que eso pase, les recomiendo que la visiten cuanto antes.

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