El primer paso hacia la aventura es materializarla y concretizarla, convencerte de que realmente es lo que querés y, bajando a la realidad, ponerte a ahorrar la plata que necesites para empezar. Acá es donde va el primer consejo: no necesitás un montón de plata para irte. Hemos conocido chicos que han dejado sus países con un puñado de dólares en el bolsillo y les fue súper bien. En este caso, las ganas y el entusiasmo cuentan mucho más que la plata. En principio, probablemente vayas a necesitar la plata para comprar el pasaje. Si querés estar cómodo, podés fijarte cuál es el costo de vida en el lugar al que estás yendo y juntar algo para tirar un tiempo. Si pensás que va a ser un viaje largo, quizás calcular como para 3 o 4 meses sin trabajar sea prudente (aunque, ya te lo mencioné antes, no necesario).
Sabemos que a veces tomar la decisión no es tan fácil como parece. Cómo hago para buscar laburo a la vuelta, justo acabo de renovar el contrato de alquiler, y si allá no me va tan bien y me tengo que volver antes de lo que quería, y si extraño un montonazo y no tengo a nadie, todos son miedos completamente válidos. Dado que apoyo que todo el mundo viaje, recorra el mundo y abra su cabeza a nuevos caminos, experiencias y personas, me gustaría repasar algunos de los miedos pre-viaje más comunes y aportar alguna perspectiva positiva al respecto:- Tengo miedo de dejar mi trabajo. ¿Sos feliz haciendo lo que hacés? ¿Te gustaría seguir haciéndolo por muchos años más? ¿Sentís que se te valora, aprecia y respeta como debería? Si alguna de las respuestas a las preguntas anteriores es no, entonces quedate tranquilo. Seguro que a la vuelta encontrás algo mejor o, quién sabe, te copás con alguna chamba por el camino y tu viaje se alarga más de lo que pensabas. Parte de lo bueno de viajar es que vas a aprender cosas nuevas que te van a servir el futuro, y que vas a trabajar/hacer cosas a las que posiblemente nunca llegarías de otro modo.
- ¿De dónde saco el dinero? Depende de a dónde quieras ir, pero te aseguro que no precisás tanta plata para empezar. Si necesitás un avión para llegar a donde querés ir ese gasto es inevitable, pero si salís por tierra te vas a ahorrar muchísima plata. Hacer dedo siempre es una buena opción para ahorrarse la plata de los traslados (por lo general no sólo no es inseguro, sino que es uno de los modos más divertidos de moverse y más eficaces a la hora de conocer locales del lugar). Hacer voluntariado en hostels (o en otro tipo de negocios, se pueden hacer en casi cualquier punto del globo) te ahorra la plata del hospedaje y, en muchos casos, la de la comida también. En casi todos lados, especialmente en los puntos más turísticos, vas a encontrar trabajo (en este sentido, aprovechar las temporadas vacacionales para trabajarlas también es una buena idea). Hay algunas premisas que vas entendiendo como que el negocio es trabajar en los países más ricos de tu itinerario (mejores remuneraciones) y viajar con esa plata por los más pobres (más baratos), y que cuanto más tiempo estés girando más barato te va a salir el viaje.
- Hay mucha inseguridad, me puede pasar algo. A no ser que vivas aislado del resto del mundo, siempre te puede pasar algo. El mundo no es un lugar tan inseguro como muchas veces nos quieren hacer creer y, además, el turista/viajero/extranjero siempre es el que está más protegido. Vas a ver que, por lo general, el que te dice que un lugar es súper peligroso y que no vayas y que para qué te vas a arriesgar es alguien que nunca estuvo en el lugar del que está hablando. Anécdota ilustradora que nos contó un uruguayo que vivía en México y había recorrido Centroamérica tres veces: en México siempre le decían que no vaya a Honduras, que era inseguro. Cuando estuvo en Honduras, la gente le decía que le gustaría conocer México, pero que tenían miedo porque era demasiado peligroso e inseguro.
- Voy a extrañar. Sí, parte de hacer un viaje es despedirse de cierta gente por un rato que a veces se prolonga un poco en el tiempo, pero esto no quiere decir que todas sean malas noticias. Casi lo más increíble de viajar es que conocés muchísima gente todo el tiempo y te hacés un montón de amigos nuevos de todo el mundo. Te encontrás con personas diferentes que te aportan nuevas ideas, otros modos de pensar las cosas, nuevas perspectivas y posibilidades, formas distintas de encarar la vida. Puedo asegurarte que vas a volver y tu familia, tus amigos, todo va a seguir ahí, pero vas a agradecer llevar siempre con vos un pedacito de la gente que te fuiste cruzando en el camino.
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